Leonor fue mía, como la noche lo fue del día, como lo es del mar la leve línea del cielo allá en el horizonte. Mía. Tan mía como este barco.
Yo también fui de ella. Leonor poseyó mi mente y mandó en mis corazones; el de humano, que desembarca en ciudades de la gran esfera, y el de marino, henchido del olor a sal al arar los mares. No tuve más novias en ningún más puerto, excepto ella. Ella fue todas mis novias y mi única mujer. Le fuí fiel, noche tras noche y amanecer tras amanecer, e incluso, en la rotación errática de nuestros viajes redondos alrededor del Círculo Polar, donde no se distingue la noche del día -y de los que hablaré en alguna ocasión-.
Pero Leonor también fue rabia. Una mujer dura que yo debía complacer. Leonor adulta era como una niña pequeña que anhelaba mil deseos y dos mil caprichos. Leonor fue marejadas, olas y tormentas, y, aún rebelde, siempre la preferí así. Dejó su voz solamente para mí, dejando sordos al resto del mundo, inconscientes de la voz más grande con la que Neptuno jamás haya concedido a una sirena. Fuímos muy felices a pesar de que a veces discutíamos y nos dejáramos de hablar ante nuestras inclemencias, como muchas parejas. ¿Acaso no es así de pasional también el amor?
Hoy he descubierto un antiguo mensaje que le mandé, cuando, tras la mayor de nuestras tormentas, decidió abandonarme y quedarse en tierra, en Ciudad Salada. Un tiempo en el que quiso rescatar su carrera como cantante y en el que me regaló su indiferencia. Sufro sólo con recordar aquel pergamino, aquel que le hice llegar y que conmovio su entereza. Gracias a los dioses volvió a mí, y los árboles bajaron sus ramas para abrazarnos.
Cuando echamos de menos a alguien o sentimos su indiferencia, nos parece que esa persona es una persona árbol, cuyas ramas son los brazos alzados evitando los abrazos hacia ti...
Que se funda las distancias, y que los abrazos hagan doblar las ramas del orgullo y la indiferencia.
Que se funda las distancias, y que los abrazos hagan doblar las ramas del orgullo y la indiferencia.



18 ó COMENTAS, o A LOS TIBURONES:
Cuando echamos de menos a alguien o sentimos su indiferencia, nos parece que esa persona es una persona árbol, cuyas ramas son los brazos alzados evitando los abrazos hacia ti...
Que se funda las distancias, y que los abrazos hagan doblar las ramas del orgullo y la indiferencia.
Tiene mucho sentimiento, pero ya sabes que es el que tu le pones cuando escribes, que transmites muchisimo con tus palabras, y que tienes una sensibilidad que ya se veia en el submarino aunque lo cerraras...me ha gustado muchisimo, ya sabes que las historias de Leonor y el Capi son mis preferidas.
Genial como siempre!!
Ainsss qué bonito Capi,Leonor no te merece.
Yo la indiferencia de alguien que se supone que te quiso, sólo la entiendo como de una persona con demasiado orgullo y es algo que no aceptp ni aceptaré.
Mujeres!!!! Cómo son, madre mía..tan volubles.......
Leonor, toda pasión, no le podía faltar el orgullo.
Que se fundan las distancias!
Me ha encantado ;o)
Buenos días Capitán. La verdad su entrada de hoy es pura poesía. Para qué quiere el Submarino. Que belleza de palabras. Y esos sus árboles en la entrada Jesús, José y María. destilan pasión. Lo felicito Capitán.
Le dejo todo mi respeto, y un saludo cordial.
Hasta pronto.
La mayoría de las cosas que he leído tuyas son muy fantasiosas y ésta, sin embargo, es real como la vida misma, el amor, ay el amor... Tiene un sentimiento!tiene mucha fuerza y transmite muchísimo!
Está claro que la indiferencia es una de las "mejores" armas para hacer sufrir a alguien...
Hoy me has sorprendido mucho, capitan! Enhorabuena!
Besos. Angie.
Primero decirte que todas las mujeres somos caprichosas, eso es innato.
Me alegra saberte hablando tan hermoso de éste tu gran amor Capitán y lo que dices es muy cierto el orgullo no puedo tener mas peso que el amor, quién lo hace más importante entonces es porque en realidad nunca amo.
Saludos Capitán como siempre me encatan tus historias con moraleja.
Hasta el próximo puerto....
Sabes Capi? he vuelto a leerlo...me ha gustado más y todo que la primera! sigue con estas historias de Leonor que me encantan!!!
Precioso comentario sobre el amor y el desamor, afortunadamente en el caso del capitan terminó bien, ya tenía ganas de saber de Leonor.
Muchos saludos capitan.
Que se fundan las distancias Capitán...que se fundan y que los abrazos doblen las ramas del falso orgullo y de la fría indiferencia.
!Qué preciosa tu última frase!
si es que, a veces somos tan tontos que perdemos el tiempo que no tenemos.
Te dejo un beso.
Que bonita historia Capitan..
La pena es que nos olvidamos a veces de las cosas que valen la pena y vamos en pos de otros derroteros.. y cuando nos damos cuenta después a veces es tarde.. Ayyyy Leonor que mal te veo!!
Besos mi capitan
Capitán, que cosas más bonitas escribes...estas hecho todo un poeta.
Besitos!
Pardiez, que la genial idea del Comodoro Senovilla está reportándome gran botín en cuanto a descubrimientos y capturas se refiere. Tal ha sido mi sorpresa cuando avisté por la amura de estribor vuestro galeón, abriéndose paso con todo el trapo arriba por el embravecido océano de Blogger.
Séase pues que amuré mi nave a vuestro costado de babor disponiéndome a solicitar el correspondiente permiso para subir a bordo de vuestro submarino, más no pude hacerlo debido a que las escotillas de cubierta y la del puente de mando en la torreta se hallaban trincadas desde el interior por orden superior.
Deseaba presentaros mis respetos, ya que de igual manera navego a bordo del SUBMARINO TV 67 http://devalero-submarinotv-67.blogspot.com/
a pesar que mi buque insignia es DESDE EL INFIERNO
http://lupushispanicus-devalero.blogspot.com/
Sólo me resta indicaros Capitán Clostridium, que tanto vos como vuestra tripulación estáis invitados a bordo de mis naves para celebrar una gran fiesta de solidaridad marinera, sea en la dársena de atraque o bien en mar abierto. Me despido de vos como se despiden los navegantes tras un encuentro en alta mar:
“Fijando el rumbo, virando a barlovento y timón a la vía”.
Os deseo feliz rumbo en la vida, Capitán. A vos y a toda vuestra tripulación
Leonor estaría orgullosa de ustedes.
:D
La indiferencia duele mas que el odio creo yo capi, porque al menos el odio demuestra un sentimiento. La indiferencia es la inexistencia.
Un abrazo!
Esto me recuerda una frase que escribí casi al final de Piel de Luna. No recuerdo quien es el autor, pero me gusto mucho, y va de arboles. Dice algo así como... “Yo estaba conduciendo por la carretera. Los árboles me pasaban por la derecha de manera ordenada a 60 millas por hora. De repente uno de ellos se cruzó en mi camino”.
Capitán, las palabras del pergamino hablan de una indiferencia mutua, si tomamos en cuenta tu relato. Porque, si dices que la indiferencia de las personas es como los arboles con las ramas elevadas, y el pergamino dice: cuando abandones tu indiferencia un árbol te abrazara.. pues, este árbol mantiene las ramas arriba y espera no ceder, hasta que se acerquen a él. ¿Estoy bien, o me confundí?
Es que si lees y lees, y vuelves a leer el mensaje del pergamino, puede tener la interpretación que te digo.
Publicar un comentario en la entrada