Soy un pirata bueno, un Robin Hood de los mares, un bucanero de las denuncias. El Capitán Sparrow y Bartholomew Roberts son mis amigos. No quiero saber nada de Barbanegra desde hace siglos. No soy Chanquete, ni trabajo para Iglo ni Pescanova. Este blog es mi galeón, Círculos Cerrados. ¡Qué más da dónde esté! Todos estamos navegando. Yo navego entre aventuras, ratones y fantasmas. Todo lo real, lo de la tierra firme, tiene su reflejo, surrealista, en este espacio. ¡Zarpen conmigo que os contaré historias! Mis historias, las historias de piratería.

jueves, 26 de noviembre de 2009

Dos lobos de mar: La Historia



La soledad del marino es inmensa, como inmensa es la extensión del mar que se me antoja infinito. Llevo años, devenir de olas y mareas, surcando la parte azul del globo terráqueo, años sin Leonor repletos de soledad. La soledad me hacía aullarle a la luna, licántropo de sal, como buen lobo marino. Como un fiero animal, un león de los mares, soporté tempestades externas y extremas, pero nunca pude ganarle a mi tempestad interior.

La generaciones espontáneas de moscas, que se auto generan en el más alto de mis mástiles, me hacían pensar que, a parte de los fantasmas de mis bodegas y mis recuerdos, la mosca cojonera de turno sería mi única compañera en alta mar. Hasta que llegó él, mi Arctocephalus pusillus, aquel que me gusta llamar "Perro", aunque ya sé que, en el mundo de los otáridos, no hay mucha diferencia entre ser un lobo o un león marino. Sin embargo, el ser un mamífero del Reino Animalia no es un vínculo, a priori, lo suficientemente fuerte para que mi fiel amigo, Perro, sea considerado un can; ora sí, un animal de compañía.

Cuando lo conocí surcaba los mares del Sur, de los que tanto se hablan en libros de piratería y que hoy se denominan Océano Índico. Exactamente, surcaba las aguas costeras occidentales y sureñas de la gran isla, Australia. Me gusta navegar a mi aire y cuando voy a Chile, el  "país-costa",  prefiero bordear el Cabo de Buena Esperanza que el de Hornos, y tirar para el Este.

Perro estaba perdido. Aunque come peces, se había encaprichado por un pingüinillo y se adentró, demasiado mar adentro. Y así fue cuando, asomado en proa, lo divisé. Y lo libré un atropello. seguro. Era pequeñísimo. No alcanzaba ni un metro de longitud y no pesaba más de cuarenta kilos. -Bueno, no era tan pequeño-. En seguida, me apené de él y lancé una de mis redes de pesca al agua, la más fuerte. Lo atrapé y subí a bordo con la polea. Su tierna mirada conmovió la tristeza de aquel día. De pronto, recordé que muchas focas sufrían los malos tratos por abastecer el mercado peletero. Decidí salvar a Perro y hacerlo partícipe de mis aventuras. Hablo del año 2003.


No podría ni imaginar que desde entonces me dedicara a pescar para él.  En pocos años alcanzó los dos metros de longitud comiendo como comen los hambrientos. Y ya pesa tres veces lo que peso.

Un año antes, cuando ya había crecido un poco y comprometiéndome con natura, dado el peligro de extinción al que está sometido el león marino australiano, decidí dejarlo en libertad,. Pero no hubo forma. Lo dejaba nadar libremente, como cuando sueltas la cuerda o dejas libre a tu mascota,. Perro nunca  quiso  perderse en la inmensidad. Me seguía y ladraba para que volviera a auparlo a bordo. Así es como ganó su lugar en el Círculos Cerrados, y su libertad. Nos pertenecemos, pero somos libres. Cuando tiene hambre abre una palanca, a modo de desagüe del fondo de su piscina, y se sumerge en la inmensidad. -Perdón, ¿no os he contado aún lo de la piscina?-.

Resulta que Perro ya está viejo como yo y pasa sus días en cubierta, junto a mi tumbona o en una piscina de agua salada que construir expresamente para él. El fantasma bodeguero de Leonardo Da Vinci bajo efectos de la invisibilina  diseñó todo el proyecto e inventó todo un sistema de drenaje (mangueras que emergen del mar) y dos sistemas de desagüe. Uno para permitir a Perro escapar cuando quisiera gozar del frío y del silencio oceánico. Otro para evacuar el agua salada usada y preservar la calidad de los parámetros físico-químicos de la nueva mezcla. A veces temo que mi barco se hunda por tener más agua dentro que fuera, pero el principio de flotabilidad de Arquímedes no lo permitiría.

Somos amigos. Perro se acerca y se tumba a mi lado. Le acaricio su cabeza y gruñe cuando dejo de hacerlo. No habla, pero se comunica conmigo, me tildaréis de loco si os digo que la expresión de sus ojos me parece humana. Tan humano como un lobo marino como yo y mucho más humano que muchos de los piratas con los que me he topado en mi larga vida.

Pero Perro  se ha convertido en omnívoro. A veces bebe mi cerveza y disfruta los muslitos de pollo que le lanzo y roe los huesos de las chuletas que le dejo saborear. Podemos decir que se aficionó a la carne. Tanto es así que una mañana lo escuche ladrar. Al principio creí que se trataba de efectos de la borrachera, pero no fue así. Una vez sobrio, le toqué la cabeza y me asusté, ¡le habían salido dos orejas! Tomé su carita entre mis dos manos y lo que eran bigotes de foca gatunos se habían convertido en filamentos suaves propios del órgano olfativo de un can.  Perro había adquirido matices de can, que no canallescos, ¡su cabeza era la de un perro! Tanta lealtad, en lugar de convertirlo en humano, lo estaba convirtiendo en perro. He intentado buscar bibliografía sobre el tema, pero no he encontrado nada. Debe ser un caso de mutación especial por sentimientos, porque todo es posible a bordo de mi barco. ¿Te atreves a zarpar?




22 ó COMENTAS, o A LOS TIBURONES:

Luna dijo...

Jajajaja, es una preciosa historia! vuelves a ser tu con tus textos asi..me encantó, está estupendo!

Capitán Clostridium dijo...

Os presento al Capi en Bitácoras: Vótame. http://bitacoras.com/anotaciones/votos/dos-lobos-de-mar-la-historia/7979336

Capitán Clostridium dijo...

Gracias, Luna. Unifiqué otra parte del universo del Capi, gracias a que volvió a mí la inspiración.

vuelo de hada... dijo...

Sin duda hermosa historia Capi es un placr leerte y hasta me he reído un rato.
Un abrazo

rosama dijo...

Que historia mas buena, está visto que los animales sean cuales sean pueden convertirse en compañeros de fatigas, aunque hasta el punto de cambiar su fisonomía es difícil pero seguro que no imposible.
un abrazo.

Menda. dijo...

Jjajajajaja, la similitud entre imágenes, genial!
Suerte con la bitácora esa.

Capitán Clostridium dijo...

Jajaja Menda, lo puse por curiosidad... No me meto en las bitácoras esas.

Rosama, me alegro que te guste. Y me alegro de haberte hecho reir, vuelo de hada.

Piconera dijo...

Pues buena historia si señor, pero has inventado la mutacion emocinal, eso seria genial, mas de uno se iba a convertir en el demonio de tasmania

Capitán Clostridium dijo...

Jajaja, la mutación emocional. Suena bien.

Rebeca dijo...

¡Qué ricura! ¿sabes que he pedido una foca, un león marino o un delfín para Reyes? Pase un fin de semana en el Oceanografico y me he enamorado de esos animales, como tú dices, te miran a los ojos y te transmiten algo muy humnao.

cabreada dijo...

Que historia más bonita, eres tan tierno cuando te vuelves sentimental.

Piconera dijo...

Capitan si quieres leer la historia busca en mi blog en marzo de 2006, ahi la tienes.

María dijo...

¡¡¡Genial, Capitán!!! te dejo un aplauso, ¡¡¡plasfff plasfffff plasff!!!! por tu bonita historia, y muy agradecida por devolverme la visita.

Un beso.

Urlanda dijo...

Me encanta perro, tiene mucha ternura en los ojos. ¿En la vida real es tu perro?
El relato, ya sabes ¡Genial! No hace falta que lo diga tan seguido eso de que me gusta leerte, ¿o si? Jeje

Oye, ya tengo una respuesta para lo de Google Wave. Mira en el post que hice sobre el asunto, ahí te dejaron un mensaje.

Saludos.

Urlanda dijo...

Por cierto, que bien que retomas lo de bitácoras porque ya tienes muchos seguidores ahí también, eso es muy bueno. ¡Suerte!

Capitán Clostridium dijo...

Gracias por tu punto de vista mascotil. Me ha encantado.
Por cierto, he cambiado algo la entrada, había algunos errores de puntuación y algunas frases que sobraban. También, me he permitido la licencia de coger la palabra "sentimental" para añadirla detrás de mutación, como Piconera me insinuaba. Así la idea queda más clara.
Disculpen las molestias.

Y sí Urlanda, el perro es real y cercano.

VolVoreta dijo...

Caramba Capitán, eso más que una metamorfosis fue una transmutación...a lo que se puede llegar por fidelidad.

¡Suerte para este viaje!

Te dejo un beso.

ana dijo...

Había escuchado que los perros terminan por parecerse a sus amos... pero que las focas terminen por convertirse en perros!!
Muy buena entrada, Capitán, muy buena :)

Besines.

S. dijo...

le has puesto perro?jajajajajajjaja
Ana lleva razó a ver si te vas a parecer a perro!jajajjjaja
suerte bitacoril

Capitán Clostridium dijo...

No. El de la foto no se llama perro. :D

Urlanda dijo...

¿Y como se llama entonces? Mira que ya es famoso, eh!.. así que dale nombre que si no, todos lo llamaran perro.

Saludos.

Capitán Clostridium dijo...

Nunca reveles el nombre de tu perro en internet, jajaja. Lo digo por lo de las contraseñas. Pero no, nunca le puse esa pregunta a mis cuentas. De todas formas que más da como se llame. Se llama: "El perro de Capitán Clostridium ladra cuando se le molesta"

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