Soy un pirata bueno, un Robin Hood de los mares, un bucanero de las denuncias. El Capitán Sparrow y Bartholomew Roberts son mis amigos. No quiero saber nada de Barbanegra desde hace siglos. No soy Chanquete, ni trabajo para Iglo ni Pescanova. Este blog es mi galeón, Círculos Cerrados. ¡Qué más da dónde esté! Todos estamos navegando. Yo navego entre aventuras, ratones y fantasmas. Todo lo real, lo de la tierra firme, tiene su reflejo, surrealista, en este espacio. ¡Zarpen conmigo que os contaré historias! Mis historias, las historias de piratería.

jueves, 10 de diciembre de 2009

El cofre de los recuerdos: Papelería escolar de los 80's

Uno de los primeros recuerdos olfativos que tengo es el olor a papel de una papelería que había en frente de mi casa. Me gustaba oler libros y  revistas al pasar. Allá por los primeros 80's, yo era fan de Félix Rodríguez de la Fuente y coleccioné todo lo coleccionable de él. También reunía los cromos de todos los álbumes que lanzaban al mercado. Aquellos primitivos álbumes de la "Liga Española de Fútbol," aquel álbum de "animales salvajes" a punto de la extinción; pero, sobre todos, recuerdo el álbum de coloridos peces tropicales  cuyos nombres me eran imposible pronunciar. Y, por cierto, ¡qué bien olía!

La foto no es de los 80's



Cuando comencé el colegio no me gustaba escribir, ni dibujar. Se me rompían las puntas de los lápices de colores, problema que se me acabó cuando conocí a Mr. Plastidecor. Las cajas grandes eran todo un homenaje a la teoría del color de Newton, Pero, solíamos tener un problema  con alguna longitud de onda, porque no todas las cajas incluían el color "carne".  Los niños de clase te pedían prestado ese color extraño o lo cogían sin pedirlo prestado, con lo cual dejabas de poseerlo. También los había quienes disfrutaban pintando las caras y las manos naranjas, rosas, amarillas o realizaban extrañas mezclas en busca de la ausencia del color encarnado. Cuando cursaba 4º de EGB corrió el rumor en mi clase que fulanito había conseguido un perfume a base de dejar en agua los restos o mondas (¡o cómo se llamen!) de sacar punta a un plastidecor ... Pero no hubo forma. Me cargué toda una caja de 24 colores sacándoles punta y probando combinaciones, consiguiendo un agua sucia con los trozos hundidos de la "cáscara" de plastidecor. Descubrí, eso sí, que los plastidecores no flotaban, ni a trocitos.

Ahora que hablo de sacar punta, recuerdo un tipo de sacapuntas metálico con forma de pequeña herradura; por un lado metías el dedo y, por el otro, los extremos se unían por una afilada cuchilla. No recuerdo su nombre, pero creo que los llamábamos "Sacapuntas Chinos". No me gustaba como desgarraban los lápices, dejaban demasiados ángulos en la madera, cuando el sacapuntas normal (que los había redondos, cuadrados, de muñequitos...) los dejaba perfectamente cónicos, romos y suaves, sin nada de astillas.

También recuerdo los sobres marrones del Domund, que no olían bien y que siempre confundí con la palabra "Donuts", y las campañas de donación de lápices para los niños de, si no me falla la memoria, eran El Salvador o Guatemala.

Otro de mis recuerdos es la angustiosa segueta o sierra de marquetería, con esos pelillos metálicos que siempre se rompían cuando ibas cogiendo velocidad. No había proyecto, ni obra de marquetería que no acabara arruinando a mis padres. Un caso particular fue el de un loro de madera, costaron mucho más los repuestos, que comprar un loro real. ¡Y vaya impotencia! Era imposible acabar del tirón un trabajo. Similar impotencia era la que sentía cuando me obligaban a dibuja con lápiz de carboncillo unas horribles fichas de dibujo artístico que debía sombrear. Mis brazos o la palma de la mano siempre rozaban el papel, pasando de blanco inmaculado a tiznado y ceniciento, como el carbón. Y fui feliz de nuevo cuando apliqué los plastidecores color negro a esa labor.

Hablando de medios de escritura, recuerdo varios tipos de bolígrafos a parte de los conocidísimos bolis Bic.

- Los Staedtler aunque pintaban más fino, perdieron la batalla junto a los Bic cristal. Nunca se llegaban a acabar porque la punta ante cualquier golpe, por mínimo que fuera, dejaba de realizar trazos continuos. No obstante, yo nunca fui de los que acabara hasta el final un bolígrafo Bic estándar, tarea que siempre tendré pendiente.

- Los bolígrafos de cuatro colores: azul, negro, rojo y verde. El primero me duró bien poco, como todo a aquella edad solía destriparlo para averiguar su mecanismo. Una lástima y una desilusión cuando vi  lo feas que eran las minas. Además, siempre se acababa el azul o el negro, dejando el bolígrafo en la basura, pues los profesores no permitían que escribiéramos con rojo y mucho menos con verde.

- Los bolígrafos que pintaban en la pared o boca abajo y al revés. Nunca entendí su función pues en el colegio los pupitres como mucho no tenían más de 10 grados de inclinación.

- Los bolígrafos que tenían su propia goma y su tinta se podía borrar. Eran de mala calidad, cualquier cosa podía hacer que la tinta se diluyera y que tus escritos parecieran y aparecieran despintados, a la primera de cambio.

- Mención especial merecen las gomas de borrar bolígrafo. Todo un prodigio de ingeniería y un peligro, no sólo borraban el bolígrafo por el mecanismo de fricción de una lija, sino que agujereaban el papel del folio, llegando a dañar la mesa e incluso el dedo de quien borraba. Diferentes eran las gomas Milan para gigantes que podrían pesar medio kilo, o las pequeñas que venían con un estúpido plástico de celofán rosa, que sólo duraba el primer día y, como la goma, acababa rompiéndose.

- Las arandelas o pegatinas circulares para reparar los círculos rotos de los folios agujereados de los clasificadores de anillas. Nunca se pegaban bien a las hojas, aunque lo que sí pegaban eran arañazos, pellizcos y bocados. ¡Malditos cierres metálicos de las carpetas!

- Las ceras Manley como los lápiz de carboncillo, salvo el olor, nunca fueron de mi agrado por lo que pudiera ensuciar; ni el compás que se me iba de las manos al girarlo, ni la escuadra, ni el cartabón. ¡Qué le voy a hacer!

Si, uno era y es torpe. Menos mal que ahora tengo el ordenador. No, no huele tan bien, pero es algo más limpio. Me asaltan varias dudas, ¿cómo pudimos sobrevivir en los 80's sin Post-its? ¿Cuándo se fusionaron Plastidecor y Bic?

21 ó COMENTAS, o A LOS TIBURONES:

Ra dijo...

Saludos Capitán, Soy Ra, Raquel o Kela como más te guste.
Cuantos recuerdos amontonados. A mí me pasaba igual con los olores, me encantaba (y encanta) el olor de los libros amontonados, de las papelerías... pero no sólo de eso. Recuerdo una corsetería y una tiendecita de ultramarinos que cada vez que acudía con mi madre, sobre todo a la segunda, respirar aquel aroma era como gloria pura para mi nariz. La tiendecita de ultramarinos todavía existe y sigue oliendo de igual forma que hace 25 años.Es como si el tiempo no hubiera pasado jamás.
Lo del color carne, qué gracia me hizo; si es que era verdad jejeje... Las ceras Manley que te dejaban los dedos y sobre todo las uñas ufff... las gomas de borrar Milán (tenía compañeros de clase que los colgados se las comían...)La plastilina Jovi, el pegamento de dedo Pelikan...
Genial tu post, genial, genial!!! Me ha encantado leerte. Gracias por traerme tantos recuerdos a mi memoria. Yo también escribí hace tiempo un post sobre los 80' está en mi blog, si te apetece puedes pasarte por mi rincón, tiene las puertas abiertas para todo el que quiera entrar de buena fe. Y bueno supongo que antes sin tanta tecnología quizás hasta éramos más felices, no lo sé, supongo que sobrevivíamos como podíamos jaja.
Un besazo y un placer, Capitán!

Menda. dijo...

Me encanta el material de papelería. Adorolos lápices, bolígrafos, rotuladores, cuadernos.....Uf, podría pasarme horas y horas en una papelería viendo cositas. Por cierto, los lápices Staedtler del # 2, los mejores.

una más... dijo...

Menuda entrada Capitán! qué de recuerdos en un momento...
Supongo que podriamos encontrar personas que aún hoy en dia disfrute con el olor de una papelería y ese mismo olor lo transporte al pasado gratamente.
Se me han ido ocurriendo varias cosas a medida que iba leyendo, como aquellos bolis de tinta con olor a fresa o los primeros "pilot" con los que nos sentiamos más grandes, eran los mismos con los que los profes nos ponian las notas en los examenes.. los portafolios " de mayores" aquellos con aquella especie de sujeta folio en la parte superior cuando dejamos de usar los clasificadores de anillas, que no se por que tampoco me quedaban nunca los agujeros al mismo nivel..
Aixxxx! qué hay de aquellas cartulinas que pintabamos con las ceras y las cubriamos de negro para despues hacer dibujos con un palillo? menuda manera de guarrear la ropa, pero siendo niños..que mejor?
Bueno, paro ya.. me cuesta poco volver a la infancia, gracias por llevarme de nuevo.
Mil besos.
Los steadler no me gustaban nada....

Pluma Roja dijo...

Hola Capi, buenos días. Leer su narración, es un gran plcer. Qué facilidad para deslizarse, ya no, sobre el papel. Pero sí, tocando el teclado. Una narración nítida. De veras me la disfruté. Me ubiqué justo en los lugares que describió. En las situación expresadas. Una redacción nítida.

Saludos cordiales Capi.

Hasta pronto. Feliz descanso.

Anónimo dijo...

Lucky to u........................................

rosama dijo...

Vaya recuerdos que nos traes, a mi me encantaba el olor de la goma de borrar, y lo que menos me gustaba era la venta de las papeletas para la rifa del cerdo, no se si en tu colegio lo hacían, pero en mi zona era común, y te endosaban un monton para venderlas, al final procuraba hacerlo entre conocidos. Aun hoy no se si rifaban un cerdo o era simbólico.

VolVoreta dijo...

Preciosa travesía a los colores de los 80 ¡qué tiempos!...me "quedo" con las gomas de borrar...¡están tan en "deshuso"!...quizás deberíamos de retomarlas... Escribir con lápiz e ir borrando los errores.

Te dejo un beso Capitán.

Capitán Clostridium dijo...

YA empezaron las votaciones:

http://anima-blog.blogspot.com/2009/12/concurso-anima-blog-comienzan-las.html

S. dijo...

Anda que no disfrutaba yo ni ná con los plastidecor...

MANE dijo...

lo mejor de todo es el ejercicio de recordar ...
recordar esa época tan preciada para algunos..
de todos modos siempre es bueno tener papel y lápiz a la mano

un abrazo desde CHILE

Urlanda dijo...

Capitán, en mi blog hay algo para ti.

Saludos.

verdial dijo...

Cuantos recuerdos Capitán, que han hecho rememorar los míos. Es verdad que no había ordenadores, y que los materiales nada tenían que ver con los de ahora, pero... que etapa tan feliz.

RECOMENZAR dijo...

me gustan tus escritos y lo anonimo que sos detrás de todo esto Pero dale abrite un poquito

ana dijo...

Aaaaaaaaaaaaay, las gomas Milán de nata!! Qué bien que olían!! Y los bolis de 10 colores, que si eras el afortunado poseedor de uno, eras el rey de la clase!!

Cuántos recuerdos, Capitán!!

Besines.

Markos dijo...

Que bonita forma de desgranar la nostalgia por la infancia. Me has hecho recordar las pinturas alpine, las gomas de borrar con olor a nata, mi primer estuche de madera...que bonito, gracias.

Salu2

without dijo...

Muy bueno! Anda que no han cambiado las sensaciones olfativas....
Yo recuerdo con especial cariño, las gomas de NATA Milan, el pegamento I Medio y el olor de las ceras Manley...

Muy buen recuerdo, gracias.

Luna dijo...

jajaja, me encantan tus reflexiones Capi. La verdad es que cuando leo esto que escribes también me vienen recuerdos sensitivos, olores o texturas, supongo que nuestro cerebro cuando somos más pequeños funciona un poco así. Una lastima volvernos tan técnicos de mayores y perder esas sensaciones, esos recuerdos asociados a olores y ganas.

mua!

Anónimo dijo...

Lucky to u........................................

Capitán Clostridium dijo...

Es verdad, faltaron muchos útiles. Gracias por recordar conmigo.

Anónimo dijo...

Sacapuntas Chinos = "PUNTAX"

Me gustaría encontrarlos ahora, pero ya no quedan.

sasdf15f dijo...

Better late than never.
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SALVADOS DE LOS TIBURONES

Mis puntos cardinales