Soy un pirata bueno, un Robin Hood de los mares, un bucanero de las denuncias. El Capitán Sparrow y Bartholomew Roberts son mis amigos. No quiero saber nada de Barbanegra desde hace siglos. No soy Chanquete, ni trabajo para Iglo ni Pescanova. Este blog es mi galeón, Círculos Cerrados. ¡Qué más da dónde esté! Todos estamos navegando. Yo navego entre aventuras, ratones y fantasmas. Todo lo real, lo de la tierra firme, tiene su reflejo, surrealista, en este espacio. ¡Zarpen conmigo que os contaré historias! Mis historias, las historias de piratería.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Fragmentos de Círculo Polar Ártico (IV): Redondeces y el otro lado de la luna



Las mayores redondeces colgaban de Leonor, y eran dos. Pero la mayor de todas giraba tangente al horizonte, a un horizonte naranja que rara vez cambiaba de color, a no ser por el roce de pieles, el nuestro, que provocaba auroras boreales. El sol era grande, pero no cegaba los ojos, permitiéndonos divisar algo más que nuestras gélidas, y a la vez cálidas, siluetas. La luna, ¿dónde quedó la luna? La luna siempre estuvo ahí, arriba,  regalándonos sus cráteres, sus cuatro fases y su carácter. Me hacía cosquillas y me gustaba que Leonor reposara su alocada cabeza de rubios rizos sobre mi pecho. Mientras la luna llena y redonda ocupaba el centro de la circunferencia perfecta del ojo de buey de nuestro camarote,  Leonor me preguntaba qué pensaba yo que habría en el otro lado de la luna. Yo no supe nunca que contestar.
Aunque mi ser rudo y cascarrabias, pese a mi juventud, había sido aderezado por su dulzura, seguía siendo duro tras mi aparante coraza. Ella, aún siendo más fuerte que yo, gozaba mostrando sus delicadezas tras el diamante,  sus senos, sus manos, el triángulo perfecto de su ingle, ... Ella cada noche de nuestra luna de miel ártica, que nunca se puso, cantó para mí sin aullidos,  una tras otra y cada noche.  Los aullidos los  profería yo, que me enamoraba aún más de su silueta ahora plateada, antes dorada como aquel primer día que la divisé en el Teatro Colón de Buenos Aires. Su dulzura aderezó noches salvajes. El Sol y la Luna nos espiaron, lo saben y lo supieron todo. Hoy, creo saber qué se encuentra en la otra cara de la Luna y su nombre comienza por L y no puedo verla.

10 ó COMENTAS, o A LOS TIBURONES:

Menda. dijo...

Ay, las auroras boreales....Deberías escribir sobre eso. Así que Leonor es rubia........en fin, snif......

Capitán Clostridium dijo...

Sí, es rubia... Por eso os puse su presentación, cuando Capi la conoció en Buenos Aires.

Por cierto, quería deciros que antes de terminar el año os quiero relatar como desapareció Leonor de la vida del Capitán, que tiene güasa el asunto.

Piconera dijo...

Aunque me encanta leer tus historias entre a despedirme por un tiempo, esta es la epoca de mas trabajo para mi,no pierdes una lectora amenazo con volver pronto
Un abrazo y que todos lo paseis muy bien.
Portaos mal que es mas divertido
Piconera

Capitán Clostridium dijo...

¿Hasta cuando, Piconera? Voy a echar de menos tus comentarios y tus historias, ¡que lo sepas!

Espero que el fin de año sea bueno y te traiga todo lo que esperas.

Quiero inventar algo original para celebrar (aunque deteste) mis mejores deseos para todos cuando llegue la navidad.

verdial dijo...

Imagino que en la vida del capitán ha tenido lugar más de una Leonor, ya fuera rubia o morena. ¿Quién podría resistirse a él?.

Un abrazo

Jaime Agudo Villanueva dijo...

Muy grande, me ha emocionado usted capitán.

VolVoreta dijo...

Te dejo la otra cara de la luna a ver si puedes encontrar a Leonor.

http://elalmaenobras.blogspot.com/2009/05/top-secret.html

Suerte Capitán.

Te dejo un beso.

Pluma Roja dijo...

Preciosa remembranza. Ahora sabe que hay del otro lado de la luna. En aquel entonces, solo sabía lo que había del lado del sol.

Preciosa prosa, Mi capi. Lo admiro por ese eterno amor.

Saludos cordiales.

Luna dijo...

En el fondo el Capitán clostridium es un tierno, pero creo que le dejan pocas oportunidades para mostrarlo.
Me ha encantado, este texto me toca un poco, ya sabes por que. Todos tenemos una cara oculta, hasta yo, jeje.
mua!!

rosama dijo...

Que gran amor, me apena que lo perdiese aunque es ley de vida, pero es triste y siempre me he preguntado como terminó el romance,esperaré con paciencia.
Saludos.

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