Noruega parece rodear con sus fiordos la península más nórdica de Europa. Detrás de los últimos, la tierra abrazaba la parte superior de lo que debía ser Finlandia. Finlandia no se encuentra en contacto con el Océano Polar Ártico, salvo que se congele, pero presentíamos que debía encontrarse ahí detrás, tras la espesura reflectante. El Mar Báltico no lo surcaríamos, quedaba separado, lejano y no era nuestro destino, pero, en el silencio de las noches, nos parecía oír el canto de sus sirenas. A la altura de Finlandia, donde en los libros antiguos debieron escribir "es el fin de las tierras", comenzaron a estropearse nuestros termómetros. Tanto frío rejuveneció nuestros rostros y nos indicaba que nos aproximábamos al Norte de Rusia y a los fríos de la Siberia invernal.
Nunca pensamos buscar un bálsamo que nos invitara a hibernar, pues sólo queríamos amarnos. Tras las luchas de alcoba, Leonor se paseaba semidesnuda, enfundada en su piel de osa; persiguiendo estrellas, sueños y contando auroras boreales. Un enorme ruido llegó un amanecer, si a eso se le podía llamar amanecer, desde la costa. No lo podíamos creer. El clima holoártico de esa zona de Escandinavia sólo permitiría el desarrollo de la tundra, una aridez tan extensa como extrema, donde plantas herbáceas y líquenes logran sobreviven a duras penas. Seguimos sin creerlo, cuando desde mi mástil mayor grité: -¡Un bosque de abetos!- Sí, era un enorme bosque de coníferas en medio de Laponia, un reducto misterioso de madre Natura. Algo así como si creciera una húmeda selva tropical en el corazón de un desierto.
Decidimos acercarnos y pasear entre sus árboles. Abrazar entre los dos al árbol más grande, sentir la vida de un ser aparentemente inerte y grabar en su tronco nuestras iniciales, mientras pediría disculpas por maltratar su corteza... No lo hicimos. Leonor siempre había odiado el fango y temía que al andar quedáramos atrapados en una tubera, y no llegamos a desembarcar. Ensimismados, en cubierta, oímos como decenas de árboles caían, poco a poco, uno a uno. Pero no lográbamos ver a nadie. Decidimos esperar, permanecer en silencio, pero nuestra presencia pronto fue detectada. Desde la inmensidad, otra inmensidad de árboles caídos, partieron trineos tirados de ciervos que arrastraban troncos hacia todas las direcciones. Los surcos grabados eran enormes y serían visibles, pensé, desde la luna. Unos trineos que parecían ir conducidos solos. Cuál fue nuestra sorpresa, cuando observamos que pequeños hombrecillos verdes tomaban sus riendas.
Luego, Leonor recordó una antigua leyenda, que a mediados del siglo pasado no era nada conocida. Me contó que esos duendecillos trabajaban para un señor, eternamente entrado en años, llamado Nikolas Nikolás, como todos, había sido niño. Nikolás se había quedado huérfano el día de Navidad siendo muy pequeño. Solo en el mundo, sin familia, fue criado por las pobres familias de su pueblo. Ese niño creció y, en agradecimiento, todas las Navidades intentaba hacer muy felices a los que le rodeaban. Repartía juguetes, que el mismo tallaba en madera, entre las familias del lugar. Nikolas dedicó su vida a tan digna labor humanitaria. Primero, con las gentes de su pueblo; luego, con el resto del mundo. Claro que era una leyenda, en aquellos años que navegábamos de luna de miel por el Ártico, la Navidad y Coca Cola no habían popularizado su figura. La Navidad, entonces, no se celebraba como ahora. Hoy me sonrojo y sonrío cuando al recordar descubro que San Nicolás, Papá Noel, Santa Claus, o cómo quieran llamarlo, no era un mito. Joulupukki no era una leyenda, era real. Feliz Navidad.


21 ó COMENTAS, o A LOS TIBURONES:
Muy buena manera de terminar un ciclo y un año de forma tan navideña Capi. Espero que San nicolas os regalara muchas cosas, aunque lo más importante ya lo tenias y seguro que tu lo tienes.
mis mejores deseos para este año 2010, que no se porque, pero presiento que va a ser un gran año para ti y para mi.
mua!!
Magnífico manera de transportarnos, siempre lo haces a las mil maravillas.
ME dejaste con los pelos como escarpias con tu comentario, pero he de decirte que los auténticos protagonistas sois ustedes, yo lo único que hago es meter la pata constantemente
Un abrazo y FELICES FIESTAS
Me alegro que os gustase el último fragmento de Clrculo Polar del año.
Juan, no erers el único que mete la pata, jajaja. Lo haces genial.
Pues sí Luna, que los astros que te rodean te oigan. Que ya no puedo más con mi impaciencia.
Gracias por tus palabras en mi blog, niño.
Feliz eso.
Me ha encantado el friísimo viaje en barco surcando el Océano Polar Ártico, recorriendo la costa del norte de Europa, el paseo entre los árboles del bosque de abetos y también la leyenda.
Feliz Navidad, Capitán!!
Felices fiestas para ti también
Un rampyabrazo.
Leyéndole, hasta me dan ganas de creer en la Navidad. Y, desde luego, me dan ganas de volver.
Felices fiestas y un beso, Capitán
He sentido una inmensa nostalgia al leerte, no sé porque pero así ha sido. Y también, unas inmensas ganas de no sentir frio, ¡Joder! ¡Qué frio hace!
Felices fiestas, y bendiciones.
Un abrazo grande grande.. así, como de oso.
Feliz Navidad, Capitán!!!
Que honor para el Capitán conocer a Papa Noel. Esto me recuerda en que somos el resto de personas las que convertimos a los seres comunes en mitos.
Feliz Navidad, vuelvo a tierra firme para celebrarlo con la familia!
Felicidades Capitan y demas seguidores del blog.
Hyvää joulua o lo que es lo mismo Feliz Navidad
Os he respondido a todos en vuestros blogs, y si no lo hice aún, la respuesta está de camino. Camino de Belén.
jajjajaja entra en mi blog y en los comentarios capi jajajajja
en Laponi hace frio pero yo me rioooo el abuelito yurupuqui es amigo miooooo jajajjaja
un besazo en to los morros
Peca mucho
S., me he puesto colorado, como Papa Noël, por tu culpa.
Pues mira, ¡qué bien que yo conozco un remedio para quitar lo colorado! Si, y es que te pongas verde... jajajaja
Un beso. y ¡FELIZ NAVIDAD!
Capitán, por un instante os he visto, con vuestra barba blanca más crecida pero vestido de rojo y estuve a punto de llamaros "Nikolas, Nikolas...estoy quííí"...
Te dejo un beso CapiNik.
Muy interesante la historia y mucho mas glamurosa que la de Papá Noel inventada por cocacola lo que le quita su encanto.
Muchos saludos capi.
Pos me ha encantao tu post, que lo sepas!! Eso sí, yo a Laponia no iré nunca para comprobar si Joulupukki existe, que soy mu frioleraaaaaaaaaaa!jaja..
Feliz Navidad para ti también, Capi!
Besos. Angie.
Te codeas con los grandes Capitán. Felices fiestas a ti también, y que tengas una buena entrada de año.
Yo seguiré por aquí a medias, hasta que pase enero, después espero volver a la normalidad!
nadia.. me vas persiguiendo por los blogs! jajaja
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____*Tenacidad-Prosperidad--_Reconocimento***
_*Son mis deseos Felíz Navidad y Año Nuevo 2010
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Y un abrazo fuerte y sincero Capi
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