Soy un pirata bueno, un Robin Hood de los mares, un bucanero de las denuncias. El Capitán Sparrow y Bartholomew Roberts son mis amigos. No quiero saber nada de Barbanegra desde hace siglos. No soy Chanquete, ni trabajo para Iglo ni Pescanova. Este blog es mi galeón, Círculos Cerrados. ¡Qué más da dónde esté! Todos estamos navegando. Yo navego entre aventuras, ratones y fantasmas. Todo lo real, lo de la tierra firme, tiene su reflejo, surrealista, en este espacio. ¡Zarpen conmigo que os contaré historias! Mis historias, las historias de piratería.

jueves, 31 de diciembre de 2009

De un lado, 2009. 2010, del otro. Y en el centro, yo.


Yo, Capitán Clostridium, amante de ecuadores, de las dos caras de una moneda, de los dos mares que separan una misma tierra. Yo, hago balance de las cosas contables e incontables, cuento recuerdos, como monedas doradas y adoradas de este año que se va, y nos hace un año más viejos. Más viejos o más sabios, más diablos y menos inocentes; videntes tristes en un mundo de ciegos.

Yo, Capitán Clostridium, me siento en la mesa de la última cena del año, y la presido. De un lado, 2009, lo conocido, lo que fue bueno y lo que fue malo. Del otro, 2010, con su belleza y su misterio, con sus tormentas, huracanes y tesoros por descubrir.

Esta noche es mágica. Por una noche, citando a Mecano, todos los "españolitos" (y los que no) hacemos, por una vez, algo a la vez. Todos. Todos, durante los primeros segundos del 2010, estaremos tan asustados como alegres, expectantes de lo que hadas y monstruos nos hayan preparado. Un caminar, en el tiempo y en el espacio, en lo desconocido; de entre decisiones que tomaremos que configuraran nuestro destino. ¿Y qué hay más bonito y esperanzador que tener destino? Hay quien ya no lo tiene, quien nos dejó en el 2009 y a quienes echaremos, para siempre, de menos.

Y de entre sabores dulces y amargos, rescato de esta gran cesta lo más significativo que fue, en la insignificancia y en la vagancia de 365 días y 12 meses. Atrapo los momentos felices del relax de mis baños de mar, mis deambulares entre historias de piratería y otras mucho más mundanales, el sabor  a sal de los besos y de los abrazos cómplices.
Quisiera celebrar un entierro para las mentiras. 2009 fue un año en el que descubrí algo, que siempre me quise negar:  que todo el mundo miente; los jefes categóricos de la incompetencia y los engaños nominales; los amantes, los amigos; los perros, las gaviotas y hasta el hombre del tiempo... Mentiras, que ponen en duda la fiabilidad de las personas. Por eso pido volver a ser capaz de creer y de confiar,  en este nuevo crucero que se acerca.
Quisiera cerrar círculos audiovisuales, quedarme con las mejores canciones, que casi no hubo; los mejores fotogramas y las mejores fotografías, que nunca colgaré en Facebook. Fotografías, que no quiero dejar de hacer; y viajes, como el Nueva York prometido cada vez más cerca.

Cierro este año, iniciático en este mundo de publicar ideas y sentimientos. Un tiempo en el que he recuperado el placer de contar historias y el deleite de la escritura. Siete meses de "Círculos Cerrados" por Capitán Clostridium y por mí. Siete meses de aburrimiento laboral, de peceras y desencuentros, de esperas en el cobro del jornal y en la realización de ilusiones. De mano del Capitán he conocido mares y océanos, curiosidades, Leonores y Bonifacios; pero, sobre todo, he conocido personas, a todos ustedes. Lectores fieles y ocasionales que dan sentido a todo este universo. Amigos, muchos, escondidos bajo nombres y apellidos o tras los pseudónimos del anonimato. Deseo que el 2009 se os haya portado bien,  y que mi presencia os haya alegrado, algo, entre tanta crisis, gripes y miserias.
Rompo un círculo cerrado para convertirlo en elipse. Una elipse que se abre al infinito, porque me da la gana, porque auguro grandes éxitos y porque, a pesar de todo (golpes, caídas, sueños rotos, resacas...), sigo siendo iluso.
Feliz Año, M.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Fragmentos de Circulo Polar Ártico (V): Joulupukki


Noruega parece rodear con sus fiordos la península más nórdica de Europa. Detrás de los últimos, la tierra abrazaba la parte superior de lo que debía ser Finlandia. Finlandia no se encuentra en contacto con el Océano Polar Ártico, salvo que se congele, pero presentíamos que debía encontrarse ahí detrás, tras la espesura reflectante. El Mar Báltico no lo surcaríamos, quedaba separado, lejano y no era nuestro destino, pero, en el silencio de las noches, nos parecía oír el canto de sus sirenas. A la altura de Finlandia, donde en los libros antiguos debieron escribir "es el fin de las tierras", comenzaron a estropearse nuestros termómetros. Tanto frío rejuveneció nuestros rostros y nos indicaba que nos aproximábamos al Norte de Rusia y a los fríos de la Siberia invernal.

Nunca pensamos buscar un bálsamo que nos invitara a hibernar, pues sólo queríamos amarnos. Tras las luchas de alcoba, Leonor se paseaba semidesnuda, enfundada en su piel de osa; persiguiendo estrellas, sueños y contando auroras boreales. Un enorme ruido llegó un amanecer, si a eso se le podía llamar amanecer, desde la costa. No lo podíamos creer. El clima holoártico de esa zona de Escandinavia sólo permitiría el desarrollo de la tundra, una aridez tan extensa como extrema, donde plantas herbáceas y líquenes logran sobreviven a duras penas.  Seguimos sin creerlo, cuando desde mi mástil mayor grité: -¡Un bosque de abetos!- Sí, era un enorme bosque de coníferas en medio de Laponia, un reducto misterioso de madre Natura. Algo así como si creciera una húmeda selva tropical en el corazón de un desierto.



Decidimos acercarnos y pasear entre sus árboles. Abrazar entre los dos al árbol más grande, sentir la vida de un ser aparentemente inerte y grabar en su tronco nuestras iniciales, mientras pediría disculpas por maltratar su corteza... No lo hicimos. Leonor siempre había odiado el fango y temía que al andar quedáramos atrapados en una tubera, y no llegamos a desembarcar. Ensimismados, en cubierta, oímos como decenas de árboles caían, poco a poco, uno a uno. Pero no lográbamos ver a nadie. Decidimos esperar, permanecer en silencio, pero nuestra presencia pronto fue detectada. Desde la inmensidad, otra inmensidad de árboles caídos, partieron trineos tirados de ciervos que arrastraban troncos hacia todas las direcciones. Los surcos grabados eran enormes y serían visibles, pensé, desde la luna. Unos trineos que parecían ir conducidos solos. Cuál fue nuestra sorpresa, cuando observamos que pequeños hombrecillos verdes tomaban sus riendas.

Luego, Leonor recordó una antigua leyenda, que a mediados del siglo pasado no era nada conocida. Me contó que esos duendecillos trabajaban para un señor, eternamente entrado en años, llamado Nikolas Nikolás, como todos, había sido niño. Nikolás se había quedado huérfano el día de Navidad siendo muy pequeño. Solo en el mundo, sin familia, fue criado por las pobres familias de su pueblo. Ese niño creció y, en agradecimiento, todas las Navidades intentaba hacer muy felices a los que le rodeaban. Repartía juguetes, que el mismo tallaba en madera, entre las familias del lugar. Nikolas dedicó su vida a tan digna labor humanitaria. Primero, con las gentes de su pueblo; luego, con el resto del mundo. Claro que era una leyenda, en aquellos años que navegábamos de luna de miel por el Ártico, la Navidad y Coca Cola no habían popularizado su figura. La Navidad, entonces, no se celebraba como ahora. Hoy me sonrojo y sonrío cuando al recordar descubro que San Nicolás, Papá Noel, Santa Claus, o cómo quieran llamarlo, no era un mito. Joulupukki no era una leyenda, era real. Feliz Navidad.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Sentirse un actor de comedia en una película de piratas.



Así me siento yo:

- Deslocalizado, como una nube de electrones que orbitan alrededor de un núcleo.
- Algo triste, y cansado de fotocopiar días grises.
- Expectante de algo que sé que debe llegar, pero que no sé exactamente cuándo.
- Deportista de acción, pero obligado a estar sentado siempre en el banquillo.
- Vidente del tiempo que pierdo y se escapa de mis manos.
- Desinteresado por mi labor diaria, la cual considero estúpida e innecesaria.
- Vigilado, más que nunca, dentro de los cristales de mi pecera.
- Sutilmente engañado, pero poseedor de un As bajo la manga.
- Haciéndome el tonto, mientras me froto las manos pensado en el jaque mate final en esta partida de ajedrez que se juega con piezas que, francamente querid@s,  me importan un bledo.
- Hablando cotidianamente de eso, cuando quisiera hablar de aquéllo.
- Metafórico, como éste que os escribe.





Y si os digo que me siento como un actor de comedia obligado a interpretar al malo de la película en un drama histórico, o perdido en una de piratas, ¿me creéis?

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Descabellada Leonor (I)

La Habana es la capital de la República de Cuba y de las provincias Ciudad de La Habana y La Habana. Es también conocida por el nombre fundacional de Villa de San Cristóbal de La Habana y La Ciudad de las Columnas por el escritor cubano Alejo Carpentier. Fue fundada el 16 de noviembre de 1519 por el conquistador español Diego Velázquez de Cuéllar. SU caso histórico ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. 


Fuente: Wikipedia


Unos días antes de perderla para siempre, Leonor se cortó el cabello.  Sus rizos rubios y canos  dejaron de juguetear con su rostro para alfombrar toda la cubierta. Por aquel entonces nos dirigíamos rumbo a La Habana, en busca de son y de la magia que comparte con Ciudad Salada.

Una vez anclados en el seguro Puerto de La Habana, Leonor se escapó del barco. Con la cabeza cubierta con un pañuelo rojo, deambuló insomne por las calles habaneras como alma vagabunda o en pena. Ahora que lo pienso, creo que Leonor no sólo había perdido el pelo, también había perdido su cordura.

Yo, que le había regalado una vida de goces a caballo entre el Círculos Cerrados y todos los puertos del mundo, me sentí impotente. En los primeros años ella parecía feliz, disfrutaba de los viajes tanto como yo, en esta semi libertad que inventamos dentro de la prisión que fue mi barco. Siempre había temido que Leonor enloqueciera y se prendiera fuego como lo hizo mi madre; afortunadamente no fue así., aunque la vida nos tuviera guardadas otras desagradables sorpresas. No moramos en un hogar fijo; aunque ella, por temporadas, me abandonara en alta mar para pasar largas temporadas en Argentina con su familia. El resto del año era mía, aunque a veces pareciera un fantasma más de la bodegas o una ruiseñora atrapada en una jaula de oro.

Tal vez, si hubiéramos tenido hijos, hubiéramos tenido algo más por lo que luchar. Pero ella nunca quiso. Yo  le clamaba por un sucesor, un joven aventurero que tomara el timón como relebo cuando yo ya no esstuviera. No pudo ser. Para Leonor traer al mundo una nueva vida, condenaba al nacido a  la infelicidad. Ella habia vivido en sus carnes la inocencia de los primeros años y el progresivo entristecimiento de la vida cuando te obliga a crecer. Y no quería eso para un hijo. No quería traer al mundo un infante que acabara sufriendo en este cruel y loco mundo. Al final, yo la acabé comprendiendo.

Lo que nunca comprendí fue esa manía de dormir poco. Leonor los días los pasaba en vela y las noches también. Solía sentarse a leer libros a la luz de una titineante vela en su camarote biblioteca. Me solía decir que dormir mucho le restaba días de vida. Y esa falta de sueño fue lo que acabó volviendo loca.



Continuará ...

domingo, 13 de diciembre de 2009

El llenado del Mediterráneo

Ahí os anclo una de las noticias más sorprendentes que he leido últimamente:

La cuenca mediterránea tardó en llenarse de unos meses a dos años y no de diez a 10.000 años, como se pensaba hasta ahora, una descarga de agua, según los investigadores, que llegó a ser mil veces superior al actual río Amazonas.


Esta es una de las principales conclusiones de un estudio de investigadores delConsejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) publicado en Nature, en el que se recuerda que el mar Mediterráneo llegó casi a secarse hace unos seis millones de años, al quedar aislado de los océanos durante un largo período de tiempo, debido el actual levantamiento tectónico del Estrecho de Gibraltar.


Cuando las aguas del Atlántico encontraron de nuevo un camino a través del Estrecho, llenaron el Mediterráneo con la mayor y más brusca inundación que ha conocido nunca la Tierra, según los científicos.


La enorme descarga de agua, iniciada probablemente por el hundimiento tectónico del Estrecho y el desnivel de ambos mares (de unos 1.500 metros), llenó el Mediterráneo a un ritmo de hasta diez metros diarios de subida del nivel del mar.


La inundación que conectó el Atlántico con el Mediterráneo provocó en el fondo marino una erosión de cerca de 200 kilómetros de longitud y varios kilómetros de anchura, según este estudio.



...Y yo sé dónde está el tapón para vaciarlo.

jueves, 10 de diciembre de 2009

El cofre de los recuerdos: Papelería escolar de los 80's

Uno de los primeros recuerdos olfativos que tengo es el olor a papel de una papelería que había en frente de mi casa. Me gustaba oler libros y  revistas al pasar. Allá por los primeros 80's, yo era fan de Félix Rodríguez de la Fuente y coleccioné todo lo coleccionable de él. También reunía los cromos de todos los álbumes que lanzaban al mercado. Aquellos primitivos álbumes de la "Liga Española de Fútbol," aquel álbum de "animales salvajes" a punto de la extinción; pero, sobre todos, recuerdo el álbum de coloridos peces tropicales  cuyos nombres me eran imposible pronunciar. Y, por cierto, ¡qué bien olía!

La foto no es de los 80's



Cuando comencé el colegio no me gustaba escribir, ni dibujar. Se me rompían las puntas de los lápices de colores, problema que se me acabó cuando conocí a Mr. Plastidecor. Las cajas grandes eran todo un homenaje a la teoría del color de Newton, Pero, solíamos tener un problema  con alguna longitud de onda, porque no todas las cajas incluían el color "carne".  Los niños de clase te pedían prestado ese color extraño o lo cogían sin pedirlo prestado, con lo cual dejabas de poseerlo. También los había quienes disfrutaban pintando las caras y las manos naranjas, rosas, amarillas o realizaban extrañas mezclas en busca de la ausencia del color encarnado. Cuando cursaba 4º de EGB corrió el rumor en mi clase que fulanito había conseguido un perfume a base de dejar en agua los restos o mondas (¡o cómo se llamen!) de sacar punta a un plastidecor ... Pero no hubo forma. Me cargué toda una caja de 24 colores sacándoles punta y probando combinaciones, consiguiendo un agua sucia con los trozos hundidos de la "cáscara" de plastidecor. Descubrí, eso sí, que los plastidecores no flotaban, ni a trocitos.

Ahora que hablo de sacar punta, recuerdo un tipo de sacapuntas metálico con forma de pequeña herradura; por un lado metías el dedo y, por el otro, los extremos se unían por una afilada cuchilla. No recuerdo su nombre, pero creo que los llamábamos "Sacapuntas Chinos". No me gustaba como desgarraban los lápices, dejaban demasiados ángulos en la madera, cuando el sacapuntas normal (que los había redondos, cuadrados, de muñequitos...) los dejaba perfectamente cónicos, romos y suaves, sin nada de astillas.

También recuerdo los sobres marrones del Domund, que no olían bien y que siempre confundí con la palabra "Donuts", y las campañas de donación de lápices para los niños de, si no me falla la memoria, eran El Salvador o Guatemala.

Otro de mis recuerdos es la angustiosa segueta o sierra de marquetería, con esos pelillos metálicos que siempre se rompían cuando ibas cogiendo velocidad. No había proyecto, ni obra de marquetería que no acabara arruinando a mis padres. Un caso particular fue el de un loro de madera, costaron mucho más los repuestos, que comprar un loro real. ¡Y vaya impotencia! Era imposible acabar del tirón un trabajo. Similar impotencia era la que sentía cuando me obligaban a dibuja con lápiz de carboncillo unas horribles fichas de dibujo artístico que debía sombrear. Mis brazos o la palma de la mano siempre rozaban el papel, pasando de blanco inmaculado a tiznado y ceniciento, como el carbón. Y fui feliz de nuevo cuando apliqué los plastidecores color negro a esa labor.

Hablando de medios de escritura, recuerdo varios tipos de bolígrafos a parte de los conocidísimos bolis Bic.

- Los Staedtler aunque pintaban más fino, perdieron la batalla junto a los Bic cristal. Nunca se llegaban a acabar porque la punta ante cualquier golpe, por mínimo que fuera, dejaba de realizar trazos continuos. No obstante, yo nunca fui de los que acabara hasta el final un bolígrafo Bic estándar, tarea que siempre tendré pendiente.

- Los bolígrafos de cuatro colores: azul, negro, rojo y verde. El primero me duró bien poco, como todo a aquella edad solía destriparlo para averiguar su mecanismo. Una lástima y una desilusión cuando vi  lo feas que eran las minas. Además, siempre se acababa el azul o el negro, dejando el bolígrafo en la basura, pues los profesores no permitían que escribiéramos con rojo y mucho menos con verde.

- Los bolígrafos que pintaban en la pared o boca abajo y al revés. Nunca entendí su función pues en el colegio los pupitres como mucho no tenían más de 10 grados de inclinación.

- Los bolígrafos que tenían su propia goma y su tinta se podía borrar. Eran de mala calidad, cualquier cosa podía hacer que la tinta se diluyera y que tus escritos parecieran y aparecieran despintados, a la primera de cambio.

- Mención especial merecen las gomas de borrar bolígrafo. Todo un prodigio de ingeniería y un peligro, no sólo borraban el bolígrafo por el mecanismo de fricción de una lija, sino que agujereaban el papel del folio, llegando a dañar la mesa e incluso el dedo de quien borraba. Diferentes eran las gomas Milan para gigantes que podrían pesar medio kilo, o las pequeñas que venían con un estúpido plástico de celofán rosa, que sólo duraba el primer día y, como la goma, acababa rompiéndose.

- Las arandelas o pegatinas circulares para reparar los círculos rotos de los folios agujereados de los clasificadores de anillas. Nunca se pegaban bien a las hojas, aunque lo que sí pegaban eran arañazos, pellizcos y bocados. ¡Malditos cierres metálicos de las carpetas!

- Las ceras Manley como los lápiz de carboncillo, salvo el olor, nunca fueron de mi agrado por lo que pudiera ensuciar; ni el compás que se me iba de las manos al girarlo, ni la escuadra, ni el cartabón. ¡Qué le voy a hacer!

Si, uno era y es torpe. Menos mal que ahora tengo el ordenador. No, no huele tan bien, pero es algo más limpio. Me asaltan varias dudas, ¿cómo pudimos sobrevivir en los 80's sin Post-its? ¿Cuándo se fusionaron Plastidecor y Bic?

viernes, 4 de diciembre de 2009

Ludopatía


Tras el árbol de aquel jardín acechaba un señor con barbas y calvo, cuya descripción bien pudiera corresponder a la de algún personajillo del "Quién es Quién".  Felipe sabía que a las once de la noche la sorprendería. A las 22:55 h salió Teresa, una señora con abrigo de lana y gorrito a juego. Para juego, el Bingo, del que cerraba la puerta bruscamente al salir, la misma puerta que había alejado a Felipe de su vida.
Tan pronto como ella se metiera en el taxi, Felipe cruzó corriendo la Avenida. Felipe abrió apresurado la puerta que ella acababa de cerrar... El virus de la ludopatía lo había afectado también a él.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Fragmentos de Círculo Polar Ártico (IV): Redondeces y el otro lado de la luna



Las mayores redondeces colgaban de Leonor, y eran dos. Pero la mayor de todas giraba tangente al horizonte, a un horizonte naranja que rara vez cambiaba de color, a no ser por el roce de pieles, el nuestro, que provocaba auroras boreales. El sol era grande, pero no cegaba los ojos, permitiéndonos divisar algo más que nuestras gélidas, y a la vez cálidas, siluetas. La luna, ¿dónde quedó la luna? La luna siempre estuvo ahí, arriba,  regalándonos sus cráteres, sus cuatro fases y su carácter. Me hacía cosquillas y me gustaba que Leonor reposara su alocada cabeza de rubios rizos sobre mi pecho. Mientras la luna llena y redonda ocupaba el centro de la circunferencia perfecta del ojo de buey de nuestro camarote,  Leonor me preguntaba qué pensaba yo que habría en el otro lado de la luna. Yo no supe nunca que contestar.
Aunque mi ser rudo y cascarrabias, pese a mi juventud, había sido aderezado por su dulzura, seguía siendo duro tras mi aparante coraza. Ella, aún siendo más fuerte que yo, gozaba mostrando sus delicadezas tras el diamante,  sus senos, sus manos, el triángulo perfecto de su ingle, ... Ella cada noche de nuestra luna de miel ártica, que nunca se puso, cantó para mí sin aullidos,  una tras otra y cada noche.  Los aullidos los  profería yo, que me enamoraba aún más de su silueta ahora plateada, antes dorada como aquel primer día que la divisé en el Teatro Colón de Buenos Aires. Su dulzura aderezó noches salvajes. El Sol y la Luna nos espiaron, lo saben y lo supieron todo. Hoy, creo saber qué se encuentra en la otra cara de la Luna y su nombre comienza por L y no puedo verla.

Manifiesto en defensa de los Derechos Fundamentales de Internet


Es deber de mal pirata o buen marino velar por las libertades de todos y por la propia "libertad en red". Recojo la propuesta cita en el Blog de Enrique Dans: 

Manifiesto “En defensa de los derechos fundamentales en internet”


Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloggers, usuarios, profesionales y creadores de Internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que:
  1. Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.
  2. La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.
  3. La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.
  4. La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.
  5. Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.
  6. Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.
  7. Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.
  8. Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.
  9. Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.
  10. En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

SALVADOS DE LOS TIBURONES

Mis puntos cardinales